El City Manager

 Este blog es personal, y por lo tanto las opiniones aquí registradas son propias y no representan a la institución donde presto temporalmente mis servicios. Esta condición no me impide reflexionar sobre las lecciones de todo tipo aprendidas durante el año que pasó desde mayo de 2014. 

En un artículo reciente, leía que el hackeo no necesariamente se refiere a ingresar por la fuerza a sistemas informáticos ajenos, sino que es una conducta que permite mirar las cosas distinto y replantea, desde el origen, las distintas maneras en que cada cosa puede cumplir su objetivo. Hackear no es una actividad sino una actitud ante la vida. 

En este caso, analizo la arquitectura organizacional de los gobiernos autónomos descentralizados de nivel municipal. Nuestro sistema público está construido para desconfiar del funcionario, y exige que éste justifique que no ha incurrido en infracciones o irregularidades. Esto destruye la creatividad y la agilidad del funcionario y de la institución. Todo se basa en el miedo, y así el control es fácil. Yo propongo hackear los municipios y mirar las oportunidades desde una lógica organizacional completamente distinta.

La gestión de una ciudad moderna debe deshacerse de taras administrativas, para lo cual requiere de la separación de los pensadores y ejecutores. Usualmente, una persona que destaque en uno de esos dos campos, no lo hará en el otro. Y si alguien promete destacar en ambos, será excepcional o miente mientras haya incautos que le crean. 

El municipio debe funcionar de ese modo. Es el alcalde quien determina la visión, quien imprime el modelo de liderazgo y quien guía con su personalidad el comportamiento organizacional de la corporación. Es la cabeza política y visible de la ciudad. Para la ejecución e implementación de planes, programas y proyectos, debe designar a alguien de suma confianza, que haga las veces de CEO. 

El alcalde deberá tener sus secretarios pensadores creativos expertos en sus áreas, quienes propondrán políticas públicas, definirán planes y supervisarán programas y proyectos; y un par de asesores, que le asistirán en la toma de decisiones. El uno con conocimiento de economía, y el otro experto en temas de ciudad. 

El City Manager deberá tener bajo su cargo todo lo administrativo: compras, recursos humanos, gestión de activos y demás áreas. Deberá asimismo planificar la economía institucional (distinta labor que la de planificar la ciudad, cosa que tiene a su cargo la Secretaría del área, según el COOTAD), gestionar presupuestos, asignar recursos y relacionarse operativamente con otros niveles de gobierno. Finalmente, debe coordinar a todas las empresas públicas que ejecutan las políticas delineadas por el alcalde,  supervisar las agencias de regulación y control, policía local, administraciones zonales, unidades especiales, institutos y demás entidades, y definir la arquitectura organizacional, para optimizar los recursos y garantizar que la escala de las entidades sea la apropiada para sus funciones (insertar un guiño al hackeo de gigantes inmanejables como la EPMMOP de Quito).

Todo esto puede compatibilizarse con lo dispuesto en las normas como el COOTAD y en los requerimientos de la planificación nacional. Pero primero, debe comprenderse a nivel de cabezas y difundirse por toda la institución. Los municipios que construyan un marco normativo en ese sentido, ganarán en agilidad, eficiencia y capacidad de reacción.

Advertisements
4 comments
  1. Ese es el cargo del administrador general del municipio

    • Claro, pero no hace eso realmente. Las secretarías también ejecutan y se olvidan de hacer políticas públicas, muchas competencias se cruzan, es muy complicado coordinar las empresas… Es muy difícil cuando el administrador general debe controlar todo pero hay 140+ (en Quito) entidades con autonomía, potenciales requirientes.

      • El alcalde anterior dijo que demoró en hacer las cosas porque tuvo que primero corregir el “municipio paralelo privado” que tenía el alcalde Moncayo, pero siguien habiendo fundaciones y corporaciones municipales. Hay empresas públicas que hacen tareas de regulación y control, secretarías que hacen ejecución y agencias(!) que generan bienes y servicios. Todo es muy confuso.

      • Municipio paralelo “privado” (que no era) que se inventó él mismo cuando hizo una consultoría para Paco Moncayo. Y desmanteló los únicos rezagos de eficiencia en una institución que él dejó con 17000 funcionarios. Si quitas los agentes de AMT son igual unos 12000. En ese caos, se filtraron (como en Montecristi, curiosamente con los mismos involucrados) artículos en las ordenanzas de creación de EPMs que les faculta a hacer regulación y control. Una sobre todo, donde hay mucha plata y que, en mi humilde opinión, debería escindirse y reformarse para que sea real subordinada de la secretaría del eje.

%d bloggers like this: