Quedarse a medias, o la BiciQ como nada más que una buena idea.

Aún no usé la BiciQ. Tengo ganas, y me parece genial. Es un elemento básico en la construcción de la movilidad multimodal, y celebro que cada vez haya más usuarios pedaleando en las hostiles calles de nuestra ciudad. Les envidio.
Tengo tres críticas esenciales que hacer al programa BiciQ. Según mi visión de multimodalidad y gestión de programas urbanos, el camino recorrido no pasa de ser una buena idea. La disposición de estaciones, la cobertura del servicio, la integración con otros modos de movilidad, la accesibilidad de las estaciones, la facilidad de acceso al sistema y la penetración son un saludo a la bandera. Me encantaría que hubiera más que decir, pero la lectura del servicio es desafortunada y es difícil celebrar algo más que el hecho de que Quito ya tenga en su imaginario un programa de bicicleta compartida. Eso, por sí solo, ya es una victoria.
Explico:
1. La bicicleta es un medio de transporte que cubre el último tramo de los desplazamientos, que pueden iniciarse en transporte público o auto particular. Si las estaciones de transporte o los estacionamientos de la red se ubican en lugares accesibles y conectados, lo ideal es tomar una BiciQ para llegar al destino final, en algún lugar central donde haya cobertura amplia de estaciones para retornar la bicicleta. Si la BiciQ no se encuentra en las estaciones como la Río Coca, o si no hay un sistema posicionado de estacionamientos con estaciones de BiciQ, la comodidad y accesibilidad no actúan a favor de la bicicleta.
2. El éxito de un servicio público que trata de cambiar mentalidades y de difundir su uso, radica en la facilidad de acceso. Si no existen estaciones cerca de todas las universidades y de los nodos de mayor intensidad de actividades urbanas, si no hay corredores ciclísticos para unir nodos urbanos, y si el campo de acción se limita a un área de la ciudad determinada sin un estudio de mercado, la gente no tomará en cuenta a la bicicleta como un medio de transporte, sino como uno de paseo, y el posicionamiento no será el adecuado.
3. La tecnología trunca no genera resultados. Este punto es una continuación del anterior. Si el sistema permite registrarse online, pero requiere de un viaje a “la administración zonal más cercana”, está agregando un paso adicional y un obstáculo potencial para inscribirse en el servicio.

Las soluciones? Dos puntuales y concretas:
1. Un sistema de registro ágil, totalmente accesible online, vinculado a tarjetas de crédito o a la compra de tarjetas BiciQ prepago directamente desde el sitio web, que jo añada burocracia, que plantee una oportunidad para bancarizar y formalizar a muchos usuarios, y que motive, incluso, a reducir la brecha digital difundiendo el uso de Internet para acceder totalmente a servicios municipales.
2. Una alianza PPP con empresas que inscriban a sus empleados en el sistema BiciQ, y que auspicien una estación (o dos) cerca de sus instalaciones o en lugares donde se asegure su visibilidad y aprovechamiento. Es evidente que el sistema no dio más en su etapa inicial y que con recursos propios no es posible dar la cobertura necesaria. El cambio de mentalidad hacia una de servicio real, que reconoce la importancia de establecer alianzas, puede proveer el número y la localización idóneos de estaciones de BiciQ, generar conciencia al interior de instituciones públicas y privadas y dotar a Quito de un sistema de transporte integrado, donde confluyen actores de todos los sectores y que aporta verdaderamente a la movilidad multimodal.

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1 comment
  1. Mónica Varea said:

    ¡Excelente!

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