Quito no tiene aeropuerto.

Antes de empezar, y ya que me voy a meter duramente con el Aeropuerto, que es un tema polémico, debo hacer dos aclaraciones:

1. No tengo razones para dudar de que se está trabajando muy duro en terminar las vías que conectan la ciudad con el Aeropuerto.

2. Creo que el diseño y construcción de la terminal, sus servicios y demás componentes del aeropuerto son de primer nivel, y cuestionaría únicamente su tamaño reducido y a veces incómodo, y la falta de un sistema de navegación que permita operar sin visibilidad.

Ahora sí, lo bueno:

Es el siglo de las ciudades. Ya lo han repetido Richard Florida y Ed Glaeser, y Saskia Sassen acaba de ganar un Príncipe de Asturias por, entre otros méritos, desarrollar el concepto de las ciudades globales. Es un momento de integración, las redes globales son agregadoras de valor en las cadenas creativas y productivas, y el intercambio es siempre, siempre, siempre beneficioso para un pueblo. Ya lo dijo Ben Franklin hace más de doscientos años: ningún país se arruinó por comerciar. Esa frase, lapidaria, es una verdad grabada en piedra.

Las redes globales cada vez más son “glocales”, es decir que no abarcan relaciones de país a país -y mucho menos de gobierno a gobierno- sino que se establecen entre individuos que componen economías locales con ventajas competitivas propias. Es decir, ya no hablamos de un eje “Holanda-China”, sino de Rotterdam-Shanghai, que son las ciudades puerto, por donde circulan bienes, personas e ideas. Y allí está la clave, en los flujos, y en entender de qué se componen y qué es lo que debemos mover para facilitar el intercambio, insertarnos en las redes globales y mejorar el nivel y la calidad de vida de los ciudadanos.

No es tan fácil. Los ingenieros de transporte llevan décadas pensando equivocadamente que el flujo en las ciudades es de carros, cuando en realidad lo que deberían planificar es cómo facilitar la movilidad de las personas. Como consecuencia de esto, hoy que Quito sufrió el cierre del Puente del Chiche, perdió su precaria conexión con el aeropuerto y se aisló un poco más del mundo. Vuelos cancelados con sus tripulaciones varadas en la vía, negocios perdidos, lucro cesante y caos urbano aparte, la situación del aeropuerto de Quito responde a una visión más bien miope y a una comprensión todavía elemental de cómo funcionan las ciudades.

La ciudad es un sistema. Y ese sistema está compuesto de infinitos subsistemas divididos a su vez en fractales cada vez menores. Pero todos, sin importar la escala a la cual operen, tienen una constante: su diseño debe enfocarse en facilitar los flujos. Eso, finalmente, es lo que hace a una ciudad. Cuando el diseño de la ciudad (de su morfología urbana y sus edificios, pero también de sus modelos económico, de gestión, de integración con el entorno natural y otros) está planteado para aportar y facilitar flujos e intercambios, ese diseño permitirá el crecimiento, el desarrollo y la evolución naturales del sistema urbano.

Un aeropuerto no es más que un subsistema menos complejo de los tantos que operan en una ciudad. Si el diseño de la ciudad debe estar optimizado para facilitar los flujos, su aeropuerto es únicamente un elemento que contribuye para tal fin. Y así habría que mirarlo,  no como una obra grandiosa per se. El objetivo es mover personas, bienes e ideas, que es lo que agrega valor. Por lo tanto, es irrelevante si un aeropuerto tiene la torre de control más alta o si en su pista puede aterrizar cómodamente un Galaxy, e incluso si en la terminal están las mejores hamburguesas de la ciudad. El aeropuerto funciona si es que contribuye adecuadamente a facilitar los flujos. El éxito está en el flujo, y no en la obra. La obra es un mero sistema menor.

Adicionalmente, y para complicar las cosas, hay que comprender que el aeropuerto no trabaja solo. Es parte integral del sistema complejo llamado ciudad, cuya función es facilitar el intercambio y el flujo de personas, bienes e ideas. Cumple un cometido similar al de un sistema de carreteras, del Internet o de un sistema de telefonía móvil, que por sí solos, sin personas o bienes que transportar y sin datos o mensajes que transmitir no son relevantes. La comprensión por parte de las autoridades y técnicos de qué es una ciudad y cómo funciona, es precaria y ha derivado en la creencia de que la ejecución y gestión de un nuevo aeropuerto iban a ser suficientes. Por lo tanto, si la eficiencia para controlar el tráfico aéreo, para facilitar el trámite migratorio de los pasajeros y para distribuirlos hacia su destino final son accesorios, y el objetivo real es integrarse al resto de componentes del sistema urbano que facilitan flujos, podríamos decir que, en Mayo de 2013, a tres meses de su “inauguración” el nuevo aeropuerto de Quito es un fracaso.

Es posible, entonces, afirmar que el nuevo aeropuerto de Quito no ha empezado a funcionar. Si un hecho fortuito, y de otro modo intrascendente, como un accidente automovilístico, logra aislar a Quito del exterior, la consecuencia final no es la cancelación de vuelos, sino que Quito deja de ser parte de la red global, y su desarrollo se ve comprometido. Es imperativo que se resuelva la conexión ciudad-aeropuerto, pero no solo a nivel de ejecución de obras viales, sino de integración entre todos los componentes del diseño integral del sistema urbano, que solo actuando en tándem hacen posible el flujo, el intercambio y la integración de la ciudad a las redes globales. 

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11 comments
  1. Juan Lorenzo Barragán said:

    Hola J, discrepo de una, con la lapidaria “ningún país se arruinó por comerciar”. Te recomiendo lectura de COLAPSE, de Jared Diamond, ganador del Pulitzer. Ahí encontrarás varias civilizaciones que desaparecieron por no saber controlar su afán depredador. No será directamente “comerciar”, pero es lo que desencadena acumular y consumir… y es allá donde nos está llevando este modelo que defiende “las cadenas productivas” hipotecando el mundo que estamos dejando a los que vienen, y a costa de empobrecer más a los que están abajo y enriquecer más a los que están arriba. Estoy 100% de acuerdo que las ciudades y los países deben planificarse para las personas y no automóviles, sin embargo, creo que pensar en que necesitamos más puertos y más comercio es un error de principio. Para mi el camino no es el desarrollo, que de sostenible no tiene nada. Hay que reducir TODO, desde la población hasta el consumo. Solo así saldremos de este camino sin salida. Abrazo.

    • Tienes un punto: la voracidad siempre termina ganando. Pero ese es otro problema. Y 100% de acuerdo en otra: entre lo que habría que reducir está la población y los hábitos terribles que tenemos como especie.

  2. Fabián said:

    El resaltar que la función primordial de las ciudades es unir los sistemas y facilitar los flujos -sean de información, de ciudadanos o de ideas, me parece correcto. Por eso es que creo que el titular de tu muy buen post debería ser “Quito está fallando como ciudad” en lugar del que está. Lo que resaltas es la falta de conexión y facilidades funcionales de los distintos sistemas que componen el gran sistema: la ciudad. No importa que tengamos una estación espacial de aeropuerto o un tren subterráneo del siglo veintitrés si los usuarios no pueden llegar facilmente a ellos. El sistema-ciudad falla como tal si no está entrelazado con sus sub-sistemas.

    Como que Quito se ha quedado trabada en otro momento histórico de concepción urbana. Totalmente de acuerdo que nuestra ciudad debería buscar la movilización de las personas en lugar de la movilización de sus vehículos personales: la carita de Dios fue plasmada entre lomas, quebradas, montañas y precipicios -las serpentinas y muy mal diseñadas/planificadas calles no son funcionales para las realidades de una metrópoli de más de un millón de seres compartiendo los mismos espacios.

    • Excelente punto! Esto va más allá del aeropuerto y eso es lo que analizo, pero tienes razón en que el título sí podría quedar corto. Saludos.

  3. Alvaro said:

    Entiendo la molestia que tienenmuchos ciudadanos, por la dificultad de vias de acceso al nuevo Aeopuerto!!
    Pero por que no pensamos positivamente y analizamos las ventajas que tendremos en un corto plazo?
    UN AEROPUERTO A 10 MINUTOS DE LA CIUDAD!!!
    Sí a 10 minutos,una vez que se construya la via que saldrá desde la avenida del Inca ySimóm Bolivar,via Nayon,Guale, con 2 puentes, 13 Km de distancia, 10 minutos en una exelente autopista? Pués le tendremos a Quito integrada GLOBALMENTE de acuerdo al momento Universal que vivimos.
    Accesos varios,por la E-35 desdde el norte,accesos desde el Sur,accesos desde el Oriente,accesos desde el Oeste por la rutas Viva!! Allí si creo que podremos escuchar si siguen las duras criticas que se escuchan al momento.
    Recien se ha terminado la 1ªnetapa!! sigue ya la segunda, la pista paralelka y el terminal asicional, el uno para uso Internacional y el otro par vuelos domesticos y aviación general.
    Es verdads que Quito crece sin ninguna planificación, y esto creo que desde su fundación!!

    Paciencia amigos!!! Paciencia,

    • De acuerdo! Por eso mi primera aclaración y mi convencimiento de que se está haciendo lo debido. Y por eso también se confirma mi premisa de que aún no tenemos, de verdad, aeropuerto. Yo tengo confianza en que va a ser un éxito. Pero mientras tanto, estamos en problemas. Y convendría también que la visión global se integre, para que estos desfases molestosos no se repitan.

    • hotchoclo said:

      Creo que te refieres a la ruta Gualo-Puembo. Desde que estaba en campaña Barrera dijo que no se haría esta vía. El gobierno nacional está haciendo la ruta Collas (al norte) y el municipio está a cargo de la ruta VIVA (es una paralela a la interoceánica).

      Yo no he escuchado que se vaya a hacer la de 13 km, la Gualo-Puembo…

      • La verdad no importa. Si el sistema funciona el hacer 15min o 30min al aeropuerto es accesorio. Siempre y cuando se garantice que el sistema funciona integralmente.

  4. Andrés said:

    Me parece que ver a la ciudad simplemente como un maximizador de flujos es reduccionista, y puede llevar a errores de política pública. Por poner un ejemplo que se ha usado aquí, la ruta viva mejorará los flujos, pero agravará otros grandes problemas de Quito (y de otras ciudades): la dispersión urbana, el incentivo al uso del vehículo privado, la pérdida de áreas verdes y agrícolas…

    • Por supuesto. Pero ese es un error de primerizo de tus panas EMOP y de su estirpe de ingeñeros, que en el contexto de ciudad (o de su idea distorsionada de lo que significa) oyen flujo, piensan en carros y plantean carreteras. Cuando ves el flujo en términos de personas, la cosa cambia radicalmente.

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